Es una de mis aficiones favoritas allá donde vaya: hacer fotografías de los llamadores de las puertas. Cada vez quedan menos. La gente los arranca o los tira porque ya no se usan, pero son un elemento decorativo muy característico y con valor como antigüedad, tanto en nuestra comarca como en muchos lugares de España.
En otras épocas, el llamador de la puerta, la aldaba, mostraba, según su forma más o menos ostentosa, el poderío económico y la clase social de la familia que habitaba esa casa.
Aquí os dejo una muestra de los llamadores que tenemos actualmente en el pueblo. A ver si descubrís de qué casas son.
Muchas gracias a Puri Fernández Rodríguez por su amable colaboración en la recopilación de los llamadores.









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