viernes, 30 de abril de 2021

Canciones y juegos de la infancia 2

Ya cuando los niños y niñas eran un poquito más grandes, que ya podían andar y corretear de manera independiente,  había otra tanda de canciones y juegos para disfrutar, sobre todo, juegos en corro y agarrándose de las manos.

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Pin, pin, zaramacatín

Todos los que juegan ponen las manos con las palmas sobre la mesa y la persona que hace de madre en el juego, va pellizcando en en el dorso de las manos según se va recitando esta retahíla:

Pin, pin, zaramacatín,

Puso la pollita

En su sabanita,

Sábana redonda,

Esta mano que se esconda.

Que se vaya a esconder

Debajo de la cama de San Andrés.

¿Dónde están las manecitas?

Están escondiditas.

Sáquelas usted por bien,

Sáquelas usted por mal,

Sáquelas usted que calentitas estarán.

(Y se esconde la mano).

Así se va jugando hasta que el último que queda con la mano sobre la mesa es el que gana y será el que haga de madre en la siguiente baza.  


Antón pirulero  

Comienzan todos a cantar la estrofilla en corro dando vueltas con los antebrazos (como en el juego de "pío, pío, que yo no he sido").  El niño o niña que hace de madre hace un movimiento y los demás tienen que imitarle mientras se va cantando la estrofilla. Pueden ser movimientos de un oficio o de un animal o de acciones, etc... 

Terminada la estrofa, el que hace de madre señala a otro niño o niña que, a su vez, debe hacer otros movimientos y todos los demás imitarle mientras cantan la canción. 

Este, una vez cantada la estrofa, señala a otro, que hace otros movimientos. Así sucesivamente. Si hay algún niño o niña que no hace los movimientos de la madre y esta le pilla, tiene que dar una prenda (algo que lleve encima). Si uno llega a entregar tres prendas, es eliminado. 

Antón, Antón, 

Antón pirulero,

Cada cual, cada cual, 

que aprenda su juego,

Y el que no lo aprenda 

pagará una prenda.


Pasimisí, pasimisá

Agarrados de las manos, con los brazos en alto haciendo un arco, dos niños, uno frente a otro, hacen de madres, simulando como si fuera una puerta por la que van a pasar los demás niños y niñas. Los demás, van pasando uno a uno, seguidos, más bien deprisa, por debajo de sus brazos cantando al compás de la canción.

Pasimisí, pasimisá,

por la Puerta de Alcalá.

Los de alante corren mucho,

Los de atrás se quedarán. 

Justo cuando se termina la estrofa, los dos que hacen de madre bajan los brazos y pillan entre medias a uno de los niños y le hacen una pregunta en la que tiene que elegir. Por ejemplo: ¿qué prefieres? ¿Chorizo o jamón? O por ejemplo: ¿Qué te pesa más? ¿La cabeza o el culo? ¿Qué prefieres? ¿Fruta o color? Bueno, las preguntas pueden variar. 

Los que eligen la opción 1 se van colocando detrás de la madre 1, agarrándose de la cintura, y los que eligen la opción 2, se van colocando detrás de la madre 2. 

Se va repitiendo el pasimisí, tantas veces como niños hay, hasta que todos han sido pillados y han respondido la pregunta y se han colocado con una u otra madre. 

Una vez todos repartidos y colocados agarrados por la cintura unos a otros, la madre 1 y la madre 2, dibujan una raya entre ellas y comienzan a tirar cada una para su lado. Los niños de detrás también. Pierde el equipo que sobrepase la raya o que haya terminado con todos sus miembros caídos. 



A la zapatilla por detrás

Se elige a suertes un niño o niña que hará de diablo y los demás se sientan en corro en el suelo. El que hace de diablo se queda de pie con la zapatilla en la mano y los demás cierran los ojos o se los tapan con las manos para no ver dónde deja el diablo la zapatilla. 

Comienzan a cantar la canción y el diablo va dando vueltas por detrás de los niños y niñas y deja la zapatilla detrás de uno de ellos, sin que le vean. 

Cuando acaban de cantar la estrofa, miran detrás y, el que tenga la zapatilla, tiene que ir corriendo detrás a coger al diablo. Si consigue cogerle antes de que el diablo se siente en el hueco libre que ha dejado el niño o niña que se ha levantado, el diablo se queda otra baza, pero, si ha conseguido sentarse, el diablo será ahora el niño que se levantó. 

A la zapatilla por detrás, tris - tras,

ni la ves ni la verás, tris - tras.

Mirar parriba, que caen judías,

Mirar pabajo, que caen garbanzos.

¡A callar, a callar, que el diablo va a pasar!


Pío, pío, que yo no he sido 

La madre está sentada en una silla y el niño o niña escogido a suertes que se la queda, apoya su cabeza en las piernas de la madre tapándose los ojos con las manos. Los demás están de pie detrás de él y uno le da un cachete en el culo o un pellizco en el brazo.

El niño o niña que se la liga, cuenta uno, dos y tres y se destapa los ojos y se da la vuelta a ver si adivina quién ha sido el que le ha dado el cachete. Todos están girando las manos, una alrededor de la otra, cantando:

Pío, pío, que yo no he sido.

Pío, pío, que yo no he sido.

El que se la liga elige al que cree que le ha dado el cachete y le lleva del brazo delante de la madre, que le dice:

¿De dónde traes este saco?

El que se la liga responde:

Del molino.

Si no ha acertado con el niño o niña que le dio el cachete, la madre responde:

Pues llévatelo que no es mío.

Y si ha acertado, la madre responde:

Pues tráelo que es mío.

Y entonces este se la liga la siguiente baza. 

Así sucesivamente. 


El corro de la patata   

Juego infantil que se jugaba en corro agarrándose de las manos. Se va andando en corro mientras se canta la canción. Al llegar a “Achupé”, se hacen dos agachadillas y, al final, se quedan todos los niños y niñas sentados en el suelo.

Al corro de la patata,

comeremos ensalada, 

lo que comen los señores,

naranjitas y limones.

¡Achupé, achupé!

Sentadita me quedé.


El patio de mi casa

Juego infantil que se jugaba en corro agarrándose de las manos. Se va andando en corro mientras se canta la canción. Al llegar a “agáchate”, los niños y niñas que hacen el corro se agachan, y se vuelven a agachar. Siguen andando haciendo el corro y, cuando dicen "Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo", el corro se apelotona en el centro. 

Seguidamente, el corro se estira mientras se va diciendo "a estirar, a estirar, que el demonio va a pasar". Los niños y niñas se quedan sentados dando palmas cantando el final de la canción. 

El patio de mi casa es particular,

Cuando llueve y se moja

Como los demás.

Agáchate, y vuélvete a agachar,

Que los agachaditos no saben bailar.

Hache, i, jota, k, ele, eme, ene, a,

Que si tú no me quieres,

otro amigo me querrá.

Hache, i, jota, k, ele, eme, ene, o,

que si tú no me quieres,

otro amigo tendré yo.

Chocolaaaaate, moliniiiiiiillo,

Corre, cooooooorre,

Que te piiiiiillo.

A estirar, a estirar,

Que el demonio va a pasar.

Desde chiquitita me quedé, me quedé,

Algo resentida de este pie, de este pie.

Dicen que soy una niña cojita,

Y si lo soy, lo disimularé.




A tapar la calle

Los niños y niñas se agarran de las manos y estiran los brazos a izquierda y derecha todo lo que pueden mientras cantan la canción, hasta que consiguen tapar toda la calle a lo ancho.

Cuando se nombran las zapatillas amarillas en la canción, se ponen de rodillas y, cuando se mencionan las zapatillas coloradas, se levantan. 

A tapar la calle, que no pase nadie,

Que pase mi abuela comiendo ciruelas.

Zapatillas amarillas que se pongan de rodillas,

Zapatillas coloradas que se pongan levantadas.


El corro el chirimbolo

Se comenzaba jugando en corro y, al decir "qué bonito es", se paran todos los niños y niñas y se quedan en círculo, moviendo hacia delante la parte del cuerpo que se va mencionando. 

Cuando se menciona la oreja, cada niño o niña se coge sus propias orejas y, al final, cada uno, se da cachetitos en el culete cuando se nombra el culo de la vieja.

El corro el chirimbolo

qué bonito es. 

Un pie, otro pie,

una mano, otra mano, 

un  codo, otro codo,

una oreja, otra oreja,

y el culo de la vieja. 

Muchas gracias a Raquel García Acevedo por su amable colaboración.


La gallinita ciega

Se elige el niño o niña que será la gallinita ciega, echándolo a suertes. Se le tapan los ojos con un pañuelo y se le dice: 

Gallinita ciega, ¿qué se te ha perdido?

Una aguja y un dedal.

Date tres vueltas y lo encontrarás. 

Una, dos y tres. (Dándole las tres vueltas).

Los demás niños y niñas van diciendo cosas a la gallinita para que les oiga y les persiga y la gallinita tiene que intentar cogerlos. Si la gallinita consigue coger a un niño o niña, este será la gallinita en la siguiente baza. 


Y colorín colorado...

Retahíla que se decía al terminar de contar un cuento.

Y colorín, colorado,

este cuento se ha acabado.

También se podía terminar con esta:

Y fueron felices y comieron perdices.

Añadiendo esta terminación jocosa:

(Y a nosotros nos dieron con la puerta en las narices).


El señor Don Gato

Estaba el señor don gato
Sentadito en su tejado, marrama miau miau miau.
Sentadito en su tejado.

Ha recibido una carta
Que si quiere ser casado, marrama miau miau miau.
Que si quiere ser casado. 

Con un gatita blanca
Sobrina de un gato pardo, marrama miau miau miau.
Sobrina de un gato pardo.
 

Al recibir la noticia,
Se ha caído del tejado, marrama miau miau miau.
Se ha caído del tejado.
 

Se ha roto siete costillas
El espinazo y el rabo, marrama miau miau miau.
El espinazo y el rabo.

Ya lo llevan a enterrar
Por la calle del pescado, marrama miau miau miau.
Por la calle del pescado.

Al olor de las sardinas
El gato ha resucitado, marrama miau miau miau.
El gato ha resucitado.
 

Por eso dice la gente
Siete vidas tiene un gato, marrama miau miau miau
Siete vidas tiene un gato.


Bartolo tenía una flauta

Bartolo tenía una flauta
con un agujero solo
y a todos daba la lata
con la flauta de Bartolo.



Estaba la pastora, lará, lará, larito

Estaba la pastora,
lará, lará, larito.
Estaba la pastora
cuidando los cabritos. 

Con leche de sus cabras,

lará, lará, larito. 

Con leche de sus cabras,

hacía su quesito.

 
El gato la miraba,

lará, lará, larito.

El gato la miraba,

con ojos golositos.

Si me hincas la uña,

lará, lará, larito.

Si me hincas la uña,

te cortaré el rabito.


El gato echó la uña,

lará, lará, larito.

El gato echó la uña,

y se comió el quesito.

 

La pastora enfadada,

lará, lará, larito.

La pastora enfadada,

le cortó el rabito.

 

Y aquí acaba la historia,

lará, lará, larito.

Y aquí acaba la historia,

del gato y el quesito.

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Retahílas infantiles

Ranué, ¿has visto a Picué? No.

¡Pues vamos a cantar! 

¡Carracuacuá, Carracuacuá!


¡Tiquili taque, que nunca se acabe!

¡Zis, zas! ¡Qué rico está!

(Muchas gracias a Begoña por su amable aportación)

miércoles, 28 de abril de 2021

Flores Robles Merchán


Flores Robles Merchán

29 de julio de 1914 - 26 de enero de 1975

Desde joven, Flores fue un muchacho despierto que se interesó por la música y aprendió a escribir con talento. Cumplió el servicio militar ejerciendo como escribiente del General Muñoz Grandes. 
Estuvo destinado por un tiempo en Cádiz como guardia civil. 
Todos los años iba andando al Valle de los Caídos.

Ya a su vuelta en Alcabón, ejerció como Secretario de la Hermandad de los Labradores, además de cultivar sus propias tierras. 

Flores Robles, a la derecha de la imagen, junto a las autoridades,
en la visita del obispo a Alcabón

Flores Robles era muy solicitado por paisanos y paisanas como escribiente, tanto de cartas familiares, como formales, como de cartas de amor.

Lourdes Robles, su hija menor, comenta que encontró una postal escrita por su padre a su madre, María Luisa, donde dice que le escribió cosas muy "cursis", refiriéndose a palabras bellas de amor. 

Por otro lado, Lurdi también recuerda que, cuando era chica, su padre la llevaba con él a todas partes, a los bares, cuando se iba a jugar a las cartas, al campo... Y también señala que su padre era un diestro cazador de culebras y que, incluso, las cocinaba y se las comía.

Muchos paisanos y paisanas le recuerdan contando chascarrillos, asando lagartos y culebras, siempre con su bote de bicarbonato atado a la cintura. 

En el plano artístico, Flores destacó tocando el acordeón y componiendo coplillas y cantares, junto con Gonzalo Palomo Pérez, con quien compartió estrechamente su afición por la música. Muchas familias del pueblo tienen coplillas con letra y música de Flores Robles que, además de componerlas por afición, lo hacía también por encargo.

Aquí tenemos una muestra aún viva de una de sus más famosas composiciones, que todavía es cantada por nuestros mayores cuando van de excursión:

Qué ganitas yo tenía
de tener una mujer, 
qué ganitas yo tenía 
de ser amo y disponer.

Qué ganitas yo tenía,
pero todo se cambió:
mi mujer es la que manda
y el que obedece soy yo.

Por la mañana me dijiste, Nicolasa:
Hoy es fiesta y no debías trabajar.
La mañana la empleas en la casa,
y por la tarde te dedicas a planchar.

Si a la hora de la cena no he venido,
coge la lata y te vas a por carbón.
Como hombre honrado y prevenido,
iba lavando la ropilla sin jabón.

¡Ay, niña coqueterona,
con la permanente echá!
Más valiera que tuvieras
más vergüenza y dignidad.


Flores Robles Merchán fue, dentro de su época y sus circunstancias, un hombre de letras y músico de vocación, que consiguió disfrutar durante su vida de su mayor afición y hacer calar en sus hijos el gusto por la música.

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Muchas gracias a Lurdi y a su cuñado, 
Aurelio Fernández Fúnez, 
por su amable colaboración para redactar 
la reseña de recuerdo de Flores, q.e.p.d.  

lunes, 26 de abril de 2021

Palabras típicas de Alcabón 4 - Letra A

 Continuamos con palabras típicas de Alcabón

que empiezan por la letra A


Aseteá, aseteao:

La persona que es objeto de continuas molestias por parte de otra o por cualquier otra causa. 

Me tiene aseteá con tanta pregunta y tanto afán. 

(Deformación del lenguaje. La forma correcta, Asaeteada, figura en el diccionario de la R.A.E. con similar significado).


Asilvestrá, asilvestrao:

Se decía de una persona inculta, muy ruda y rústica y con poca educación y nada de buenas maneras.

No le traigas a la boda, que está asilvestrao.

(Deformación del lenguaje. La forma correcta asilvestrado sí que figura en el diccionario de la R.A.E. con similar significado). 

 

Astragá, astragao:  

Persona que está mal del estómago, con ardor o revuelto. También empachada.

No puedo comer ná hasta que no se me pase este dolor de tripas: estoy astragá.

(No figura en el diccionario de la R.A.E. ni en la forma que sería correcta, Astragada).


Atacá, atacao:

Nerviosa, ansiosa, preocupada o alterada por algo o por alguien, irritada, persona que ha perdido la calma habitual.

Estoy atacá con lo que tarda pensando si le habrá pasao algo.

(Deformación del lenguaje. La forma correcta, Atacada, sí que figura en el diccionario de la R.A.E. con alguno de los significados indicados).


Atestá, atestao:

Puede tener varios significados: Un lugar muy lleno de gente, hasta arriba. Una persona que ha comido tanto que ya no puede más, que se ha dado un atracón. Una persona que se ha manchado mucho, ya sea al comer o al hacer alguna tarea o por la circunstancia que sea. Algo que está muy lleno de lo que sea. 

***Mi madre lo decía...

Cuando íbamos a jugar al corral cuando hacía mucho calor. 

No vayáis ahora al corral, con el resistero, que está atestao de bichos. 

Otros ejemplos: 

La plaza está atestá de gente esta noche.

Se ha puesto atestao de gachas, no se va a poder ni levantar de la silla. 

Se ha puesto a pintar la verja y se ha atestao de pintura. 

(Deformación del lenguaje. La forma correcta, Atestada, sí que figura en el diccionario de la R.A.E. con alguno de los significados indicados).


Atrochar:

Acortar la distancia para llegar desde un lugar a otro cruzando o atravesando  por el medio. Tomar un atajo.

Se utiliza, por ejemplo, cuando se anda por el campo y, en vez de seguir por el camino o por la vereda, se recorta espacio atravesando por lo sembrao, para llegar antes. Por analogía, se aplica también en otros espacios, aunque no sea en el campo.

Atrochamos por el barbecho para llegar antes a la viña. 

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con similar significado).

 

Atronar:

Mismo significado que tronar: sonar truenos cuando hay tormenta.  

¡Qué miedo me da! Está atronando muy fuerte.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con similar significado).


Aturullá, aturullao:

Persona que está confundida, atorada, bloqueada,  y que no sabe qué hacer o qué decir en una situación.

Se quedó aturullá después del grito que le dio el maestro.

(Deformación del lenguaje. La forma correcta, Aturullada, figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con similar significado). 


Atusar:

Peinar el pelo con la mano o con el peine mojado de forma rápida, con prisas y superficialmente. 

Trae el peine que te atuso un poco antes de salir.

¡Anda! Atúsate un poco.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con un significado similar). 


Ausionera, ausionero:

Persona histriónica, teatrera, exagerada en los gestos y en las reacciones, haciendo muchos aspavientos. Que le gusta dramatizar y exagerar las situaciones. También persona que le gusta vestirse de máscaras en carnaval o en cualquier ocasión que surja.

¡Vaya ausionera! 

(No figura en el diccionario de la R.A.E.). 


Aventá, aventao:

Persona que parece que está como ida, atontada, o como sin sentido, como si le hubiera dado un aire.

Mírala. Desde que se fue su novio está como aventá.

(Deformación del lenguaje. La forma correcta, Aventada, sí que figura en el diccionario de la R.A.E. pero con significados diferentes). 


Avío, aviarse:

Es lo necesario para hacer una cosa. Puede utilizarse en el sentido de preparativo, o en el sentido de arreglarse, o refiriéndose a las cosas que se necesitan para hacer algo, o también en el sentido de conveniencia, de utilidad.

Prepara el avío, que nos vamos de viaje.

Avíate, que vamos a la plaza.

He traído los avíos para el cocido.

Este mueble me hace un buen avío.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con similares significados).


Avispá, avispao:

Persona lista, despierta y sagaz.

Es una muchacha mu avispá. Seguro que tendrá buena vida.

(Deformación del lenguaje. La forma correcta, Avispada, sí que figura en el diccionario de la R.A.E. con similar significado). 


Avispero, avisperito:

Se trata a un agujero pequeño, por ejemplo, en la ropa, un rotito, o un agujerito en una cortina. Sobre todo en prendas de tela, pero se puede aplicar a todo.

***Mi madre lo decía...

Cuando te ponías una prenda de vestir y tenía algún pequeño roto que casi no se notaba.

Tienes un avisperito ahí en la manga.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. pero con diferentes significados). 


Azogue:

Nervios, turbación, agitación, impaciencia.

Parece que le han dao azogue.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con un significado similar).


Azotazo:

Golpe fuerte con la mano en el culo.

Le dio un azotazo al niño por romper la televisión.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con un significado similar).


¡Azuquiqui!: 

Expresión de alegría, sobre todo cuando uno está cantando y bailando flamenco. Similar al olé. Diminutivo deformado de la palabra azúcar.

(No figura en el diccionario de la R.A.E.). 


Azuzar:

Provocar o incitar a los perros para que ataquen.

También se puede aplicar a las personas en el sentido de incitar o estimular a hacer algo.

Azuzó a los perros para que le dejaran en paz.

(Figura tal cual en el diccionario de la R.A.E. y con un significado similar).

Deformaciones del lenguaje formal 5

 Pa:

Eliminar la última sílaba de la preposición “para” y no pronunciarla.

Ejemplo:

Formulación correcta:

Esta rosquilla es para ti.

Deformación del lenguaje:

Esta rosquilla es pa ti.


 Aónde, onde, ande:

Eliminar la letra “de” en los adverbios de lugar dónde y adónde y, en el caso de “dónde”, cambiar, además, la letra “o” por la letra “a”.

Ejemplo:

Formulación correcta:

¿Dónde vas tan corriendo?

Deformación del lenguaje:

¿Ande vas tan corriendo?


Irsus, versus, venirsus:

Cambiar la forma verbal del imperativo de la segunda persona del plural “id” o “iros” por el infinitivo ir seguido de la sílaba “sus”. También cambiar la primera sílaba del infinitivo “ir” por la sílaba “ver”, seguida, también, de la sílaba “sus” en sustitución del pronombre “os” de la segunda persona del plural. Lo mismo, con el verbo “venir”.

La forma verbal del imperativo “iros” es correcta desde 2017, según confirmó la Real Academia Española.

Ejemplo:

Formulación correcta:

Iros vosotros primero y luego voy yo.  

Deformación del lenguaje:

Irsus vosotros primero y luego voy yo.

viernes, 23 de abril de 2021

Canciones y juegos de la infancia 1

Hoy comenzamos una nueva sección: Canciones y juegos de la infancia. Algunas las veremos cantadas en vídeo, otras, quedarán registradas por sus letras, para que no se pierdan en el olvido. 

Esta recopilación fue comenzada por Sagrario Gil Hernández, la primera bibliotecaria de Alcabón, que fue guardando durante sus años de trabajo en la biblioteca muchas de las canciones que aquí se van a recopilar, principalmente, las canciones populares de juegos de muchachas. 




Con mi cariño y agradecimiento, esta sección está dedicada a Sagrario Gil Hernández, Yayo, q.e.p.d., por su importante labor de promoción de la lectura y de la cultura en nuestro pueblo, labor que actualmente es continuada con la misma dedicación por su hijo Manuel Maldonado Gil.  

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Hoy, Canciones tradicionales y juegos 

para bebés y niños pequeños.


Ea, ea, ea, el hijo de la Tía Andrea

Cantinela que se dice mientras se mece a un niño pequeño en brazos o en la cuna para que se calme si está llorando o para que se duerma.

¡Ea, ea, ea!

El hijo de la tía Andrea,

que tiene cuatro patas,

y ninguna se menea. 


Tarrantán, que los higos son verdes

Se canta dando cachetitos en la espalda o en el culete al niño o niña con la cabeza apoyada sobre el regazo de la madre, mientras se canta:

Tarrantán, que los higos son verdes,

Tarrantán, que ya madurarán,

Tarrántán, tarrantán. 

La aceitera, la vinagrera, 

ras con ras,

amagar sin reír, 

dar sin hablar, 

un pellizquito en el culo 

y a echar a volar.

A continuación la madre da una orden en el oído al niño o niña, como por ejemplo, dar un beso a fulanita, o dar un pellizquito a menganito, y el niño o niña lo tenía que cumplir. 

Muchas gracias a Raquel García Acevedo por su aportación.


Este pide pan

Se va cogiendo cada dedito de la mano del niño o niña según se va recitando la poesía y, al final, se le hacen cosquillitas en la palma de la mano.

Este pide pan,

éste dice que no lo hay,

éste dice: ¿qué haremos?

éste dice: lo robaremos.

No, no, que nos matarán.

¡Garañán, garañán, garañán!


La galapita, la galapera

Se canta girando la muñeca y la mano de izquierda a derecha al son de la canción para que el niño o niña imite el movimiento.

La galapita, la galapera,

no puede andar 

de la tripita que lleva, lleva, lleva.


Palmas, palmitas

Se cantaba dando palmas al compás de la canción para que el niño o niña imitara el movimiento y aprendiera a dar las palmas.

Palmas, palmitas, higos y castañitas,

Turrón y mazapán,

Qué buenos están, tan, tan.


Era un caballito que iba al paso

Se sentaba al niño o niña en la pierna de la persona que se lo cantaba, justo sobre el empeine del pie y sujetándole de las manitas, como si fuera montado a caballito. Se comenzaba cantando con un movimiento lento arriba y abajo y acelerando el ritmo a medida que se decía cada frase.  

Era un caballito que iba al paso, al paso, al paso.

Era un caballito que iba al trote, al trote, al trote.

Era un caballito que iba al galope, al galope, al galope.


Un pajarito sin cola

Señalando hacia el cielo con el dedo se le decía al niño o niña:

Mira un pajarito sin cola.

Y cuando miraba hacia arriba, se le hacían cosquillitas en el cuello, diciéndole:

¡Mamola, mamola, mamola!


Duérmete, niño

Se cantaba meciendo al niño o niña para que se durmiera.

Duérmete, niño, duérmete ya,

que viene el coco y te comerá.


Saca la lengua 

Este juego se hacía para enseñar a los niños y niñas que no sacaran la lengua:

Saca la lengua.

Y cuando el niño o niña sacaba la lengua, se le decía:

¡Perros y gatos se cagan en ella!


Cuatro esquinitas tiene mi cama 

Oración breve que se recitaba al irse a dormir: 

Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos que me acompañan:

Juan, Pedro, Lucas, Mateo

y nuestro Señor Jesucristo

que está en el medio.


Muchas gracias a Gema García - Arcicollar Gil por enviarme la versión extendida de Las cuatro esquinitas, que transcribo a continuación:

Cuatro esquinitas tiene mi cama,

cuatro angelitos que la acompañan:

Juan, Lucas, Pedro y Mateo,

la Virgen y Dios en el medio.

Me presigno con los clavos,

y me abrazo con la cruz,

para que nunca me falte

el nombre dulcísimo de Jesús.

Al echarme en esta cama,

me echaré en la sepultura

para entregar el alma a Dios 

y que disponga como suya.

Duerme, reposa, 

no te dé miedo de ninguna cosa.

Por la puerta de la calle 

entran Jesús y su madre,

y por la del corral,

la Santísima Trinidad.

Por la ventana, Santa Ana,

y en mi aposento

el Santísimo Sacramento.

Entre quien tenga que entrar,

salga quien tenga que salir,

que yo me voy, 

con Jesús y su madre, a dormir.


Muchas gracias a Raquel García Acevedo por enviarme la versión de Las cuatro esquinitas que tenía guardada su madre, Priscila Acevedo Gutiérrez, q.e.p.d., en la recopilación que escribió a mano, en sus últimos años,  de oraciones, refranes y dichos de Alcabón, que recogió por tradición oral de su abuela Ulpiana.

Cuatro esquinitas 

tiene mi cama,

cuatro angelitos 

que le acompaña,

Lucas y Marcos, 

Juan y Mateo,

Cristo y la Magdalena 

en el medio.

Hacen un altar, 

con Dios y la Virgen,

me voy acostar. 



Jesusito de mi vida 

Otra oración breve que se recitaba antes de dormir:

Jesusito de mi vida,

eres niño como yo,

por eso te quiero tanto

que te doy mi corazón.

Tómalo, tuyo es, mío no.


A la sillita la reina 

Se cantaba mientras se mecía al niño o niña que era cogido entre dos personas: se agarraban de las manos cruzadas y encima se sentaba el niño o niña agarrándose al cuello de las dos personas mientras le balanceaban cantándole y diciendo tantos números como veces querían balancear al niño:

A la sillita la reina,

que nunca se peina,

un día se peinó,

¿Cuántos pelos se arrancó?

Uno, dos, tres, cuatro…


¿Cuánto me quieres?

Se le preguntaba al niño o niña:

¿Cuánto me quieres?

Y se le decía, seguidamente, para que aprendiera esta respuesta graciosa:

Mil y pico y el rabo del borrico.


Pinto, pinto, gorgorito 

Todos los niños y niñas que participan ponen las manos sobre la mesa con las palmas hacia abajo. La persona o el niño o niña que hace de madre, va pellizcando el reverso de las manos de los niños mientras va recitando la retahíla.

Pinto, pinto, gorgorito,

Saca la mano del veinticinco.

En qué corral, en qué calleja,                  

Esconde la mano que viene la vieja.

Tírate niño de las orejas.

La última mano pellizcada en cada ronda tiene que esconderse cuando la frase del final es “Esconde la mano que viene la vieja”, o tiene que darse un tirón de orejas cuando la frase del final es “Tírate niño de las orejas”.


Cura, cura, sana, sana

Cuando un niño o niña se hacía una herida o se hacía daño, ya fuera por una caída, por pillarse un dedo, o por cualquier circunstancia, se le hacían caricias en la zona afectada, recitando esta breve retahíla para consolarle:

Cura, cura, sana, sana,

si no se te cura hoy,

se curará mañana.


Cu - cú, tras - tras

Se trata de un juego para los más pequeñines: 

Tapándose con una tela, o con la mano, o escondiéndose detrás de una puerta, la madre o la persona que hace el juego dice Cu - cú, y destapándose o apareciendo de repente, dice tras - tras.  

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El próximo viernes más juegos y canciones de la infancia