viernes, 30 de abril de 2021

Canciones y juegos de la infancia 2

Ya cuando los niños y niñas eran un poquito más grandes, que ya podían andar y corretear de manera independiente,  había otra tanda de canciones y juegos para disfrutar, sobre todo, juegos en corro y agarrándose de las manos.

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Pin, pin, zaramacatín

Todos los que juegan ponen las manos con las palmas sobre la mesa y la persona que hace de madre en el juego, va pellizcando en en el dorso de las manos según se va recitando esta retahíla:

Pin, pin, zaramacatín,

Puso la pollita

En su sabanita,

Sábana redonda,

Esta mano que se esconda.

Que se vaya a esconder

Debajo de la cama de San Andrés.

¿Dónde están las manecitas?

Están escondiditas.

Sáquelas usted por bien,

Sáquelas usted por mal,

Sáquelas usted que calentitas estarán.

(Y se esconde la mano).

Así se va jugando hasta que el último que queda con la mano sobre la mesa es el que gana y será el que haga de madre en la siguiente baza.  


Antón pirulero  

Comienzan todos a cantar la estrofilla en corro dando vueltas con los antebrazos (como en el juego de "pío, pío, que yo no he sido").  El niño o niña que hace de madre hace un movimiento y los demás tienen que imitarle mientras se va cantando la estrofilla. Pueden ser movimientos de un oficio o de un animal o de acciones, etc... 

Terminada la estrofa, el que hace de madre señala a otro niño o niña que, a su vez, debe hacer otros movimientos y todos los demás imitarle mientras cantan la canción. 

Este, una vez cantada la estrofa, señala a otro, que hace otros movimientos. Así sucesivamente. Si hay algún niño o niña que no hace los movimientos de la madre y esta le pilla, tiene que dar una prenda (algo que lleve encima). Si uno llega a entregar tres prendas, es eliminado. 

Antón, Antón, 

Antón pirulero,

Cada cual, cada cual, 

que aprenda su juego,

Y el que no lo aprenda 

pagará una prenda.


Pasimisí, pasimisá

Agarrados de las manos, con los brazos en alto haciendo un arco, dos niños, uno frente a otro, hacen de madres, simulando como si fuera una puerta por la que van a pasar los demás niños y niñas. Los demás, van pasando uno a uno, seguidos, más bien deprisa, por debajo de sus brazos cantando al compás de la canción.

Pasimisí, pasimisá,

por la Puerta de Alcalá.

Los de alante corren mucho,

Los de atrás se quedarán. 

Justo cuando se termina la estrofa, los dos que hacen de madre bajan los brazos y pillan entre medias a uno de los niños y le hacen una pregunta en la que tiene que elegir. Por ejemplo: ¿qué prefieres? ¿Chorizo o jamón? O por ejemplo: ¿Qué te pesa más? ¿La cabeza o el culo? ¿Qué prefieres? ¿Fruta o color? Bueno, las preguntas pueden variar. 

Los que eligen la opción 1 se van colocando detrás de la madre 1, agarrándose de la cintura, y los que eligen la opción 2, se van colocando detrás de la madre 2. 

Se va repitiendo el pasimisí, tantas veces como niños hay, hasta que todos han sido pillados y han respondido la pregunta y se han colocado con una u otra madre. 

Una vez todos repartidos y colocados agarrados por la cintura unos a otros, la madre 1 y la madre 2, dibujan una raya entre ellas y comienzan a tirar cada una para su lado. Los niños de detrás también. Pierde el equipo que sobrepase la raya o que haya terminado con todos sus miembros caídos. 



A la zapatilla por detrás

Se elige a suertes un niño o niña que hará de diablo y los demás se sientan en corro en el suelo. El que hace de diablo se queda de pie con la zapatilla en la mano y los demás cierran los ojos o se los tapan con las manos para no ver dónde deja el diablo la zapatilla. 

Comienzan a cantar la canción y el diablo va dando vueltas por detrás de los niños y niñas y deja la zapatilla detrás de uno de ellos, sin que le vean. 

Cuando acaban de cantar la estrofa, miran detrás y, el que tenga la zapatilla, tiene que ir corriendo detrás a coger al diablo. Si consigue cogerle antes de que el diablo se siente en el hueco libre que ha dejado el niño o niña que se ha levantado, el diablo se queda otra baza, pero, si ha conseguido sentarse, el diablo será ahora el niño que se levantó. 

A la zapatilla por detrás, tris - tras,

ni la ves ni la verás, tris - tras.

Mirar parriba, que caen judías,

Mirar pabajo, que caen garbanzos.

¡A callar, a callar, que el diablo va a pasar!


Pío, pío, que yo no he sido 

La madre está sentada en una silla y el niño o niña escogido a suertes que se la queda, apoya su cabeza en las piernas de la madre tapándose los ojos con las manos. Los demás están de pie detrás de él y uno le da un cachete en el culo o un pellizco en el brazo.

El niño o niña que se la liga, cuenta uno, dos y tres y se destapa los ojos y se da la vuelta a ver si adivina quién ha sido el que le ha dado el cachete. Todos están girando las manos, una alrededor de la otra, cantando:

Pío, pío, que yo no he sido.

Pío, pío, que yo no he sido.

El que se la liga elige al que cree que le ha dado el cachete y le lleva del brazo delante de la madre, que le dice:

¿De dónde traes este saco?

El que se la liga responde:

Del molino.

Si no ha acertado con el niño o niña que le dio el cachete, la madre responde:

Pues llévatelo que no es mío.

Y si ha acertado, la madre responde:

Pues tráelo que es mío.

Y entonces este se la liga la siguiente baza. 

Así sucesivamente. 


El corro de la patata   

Juego infantil que se jugaba en corro agarrándose de las manos. Se va andando en corro mientras se canta la canción. Al llegar a “Achupé”, se hacen dos agachadillas y, al final, se quedan todos los niños y niñas sentados en el suelo.

Al corro de la patata,

comeremos ensalada, 

lo que comen los señores,

naranjitas y limones.

¡Achupé, achupé!

Sentadita me quedé.


El patio de mi casa

Juego infantil que se jugaba en corro agarrándose de las manos. Se va andando en corro mientras se canta la canción. Al llegar a “agáchate”, los niños y niñas que hacen el corro se agachan, y se vuelven a agachar. Siguen andando haciendo el corro y, cuando dicen "Chocolate, molinillo, corre, corre, que te pillo", el corro se apelotona en el centro. 

Seguidamente, el corro se estira mientras se va diciendo "a estirar, a estirar, que el demonio va a pasar". Los niños y niñas se quedan sentados dando palmas cantando el final de la canción. 

El patio de mi casa es particular,

Cuando llueve y se moja

Como los demás.

Agáchate, y vuélvete a agachar,

Que los agachaditos no saben bailar.

Hache, i, jota, k, ele, eme, ene, a,

Que si tú no me quieres,

otro amigo me querrá.

Hache, i, jota, k, ele, eme, ene, o,

que si tú no me quieres,

otro amigo tendré yo.

Chocolaaaaate, moliniiiiiiillo,

Corre, cooooooorre,

Que te piiiiiillo.

A estirar, a estirar,

Que el demonio va a pasar.

Desde chiquitita me quedé, me quedé,

Algo resentida de este pie, de este pie.

Dicen que soy una niña cojita,

Y si lo soy, lo disimularé.




A tapar la calle

Los niños y niñas se agarran de las manos y estiran los brazos a izquierda y derecha todo lo que pueden mientras cantan la canción, hasta que consiguen tapar toda la calle a lo ancho.

Cuando se nombran las zapatillas amarillas en la canción, se ponen de rodillas y, cuando se mencionan las zapatillas coloradas, se levantan. 

A tapar la calle, que no pase nadie,

Que pase mi abuela comiendo ciruelas.

Zapatillas amarillas que se pongan de rodillas,

Zapatillas coloradas que se pongan levantadas.


El corro el chirimbolo

Se comenzaba jugando en corro y, al decir "qué bonito es", se paran todos los niños y niñas y se quedan en círculo, moviendo hacia delante la parte del cuerpo que se va mencionando. 

Cuando se menciona la oreja, cada niño o niña se coge sus propias orejas y, al final, cada uno, se da cachetitos en el culete cuando se nombra el culo de la vieja.

El corro el chirimbolo

qué bonito es. 

Un pie, otro pie,

una mano, otra mano, 

un  codo, otro codo,

una oreja, otra oreja,

y el culo de la vieja. 

Muchas gracias a Raquel García Acevedo por su amable colaboración.


La gallinita ciega

Se elige el niño o niña que será la gallinita ciega, echándolo a suertes. Se le tapan los ojos con un pañuelo y se le dice: 

Gallinita ciega, ¿qué se te ha perdido?

Una aguja y un dedal.

Date tres vueltas y lo encontrarás. 

Una, dos y tres. (Dándole las tres vueltas).

Los demás niños y niñas van diciendo cosas a la gallinita para que les oiga y les persiga y la gallinita tiene que intentar cogerlos. Si la gallinita consigue coger a un niño o niña, este será la gallinita en la siguiente baza. 


Y colorín colorado...

Retahíla que se decía al terminar de contar un cuento.

Y colorín, colorado,

este cuento se ha acabado.

También se podía terminar con esta:

Y fueron felices y comieron perdices.

Añadiendo esta terminación jocosa:

(Y a nosotros nos dieron con la puerta en las narices).


El señor Don Gato

Estaba el señor don gato
Sentadito en su tejado, marrama miau miau miau.
Sentadito en su tejado.

Ha recibido una carta
Que si quiere ser casado, marrama miau miau miau.
Que si quiere ser casado. 

Con un gatita blanca
Sobrina de un gato pardo, marrama miau miau miau.
Sobrina de un gato pardo.
 

Al recibir la noticia,
Se ha caído del tejado, marrama miau miau miau.
Se ha caído del tejado.
 

Se ha roto siete costillas
El espinazo y el rabo, marrama miau miau miau.
El espinazo y el rabo.

Ya lo llevan a enterrar
Por la calle del pescado, marrama miau miau miau.
Por la calle del pescado.

Al olor de las sardinas
El gato ha resucitado, marrama miau miau miau.
El gato ha resucitado.
 

Por eso dice la gente
Siete vidas tiene un gato, marrama miau miau miau
Siete vidas tiene un gato.


Bartolo tenía una flauta

Bartolo tenía una flauta
con un agujero solo
y a todos daba la lata
con la flauta de Bartolo.



Estaba la pastora, lará, lará, larito

Estaba la pastora,
lará, lará, larito.
Estaba la pastora
cuidando los cabritos. 

Con leche de sus cabras,

lará, lará, larito. 

Con leche de sus cabras,

hacía su quesito.

 
El gato la miraba,

lará, lará, larito.

El gato la miraba,

con ojos golositos.

Si me hincas la uña,

lará, lará, larito.

Si me hincas la uña,

te cortaré el rabito.


El gato echó la uña,

lará, lará, larito.

El gato echó la uña,

y se comió el quesito.

 

La pastora enfadada,

lará, lará, larito.

La pastora enfadada,

le cortó el rabito.

 

Y aquí acaba la historia,

lará, lará, larito.

Y aquí acaba la historia,

del gato y el quesito.

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Retahílas infantiles

Ranué, ¿has visto a Picué? No.

¡Pues vamos a cantar! 

¡Carracuacuá, Carracuacuá!


¡Tiquili taque, que nunca se acabe!

¡Zis, zas! ¡Qué rico está!

(Muchas gracias a Begoña por su amable aportación)

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