PISQUIÑOS
Según receta de Custodia del Pozo Martínez
Receta laboriosa típica de Semana Santa
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- 1 vaso de aceite de oliva virgen extra de 250 ml.
- 1/2 litro de vino blanco seco, (ni dulce ni moscatel).
- 1 cucharadita de granos de anises machacados.
- Ralladura de cáscara de naranja al gusto.
- 4 cucharadas soperas de azúcar blanquilla para la masa.
- Harina blanca, la que te vaya pidiendo la masa, hasta que se despegue de las manos y del recipiente donde se esté amasando. Calcular aproximadamente 1 kg y medio de harina para las medidas indicadas arriba de aceite y vino.
- 1 litro de aceite de oliva virgen extra para freír.
- 1 cucharadita de postre de bicarbonato o, en su lugar, medio sobre de levadura Royal.
- Azúcar blanquilla para azucarar los pisquiños ya fritos.
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Lo primero, si se quiere reducir o ampliar la cantidad de pisquiños resultantes, reducir o ampliar proporcionalmente las medidas de aceite, vino y azúcar indicadas en los ingredientes.
Preparamos el aceite que será necesario para la masa, pues hay que freír la medida de aceite de oliva virgen extra (1 vaso de 250 ml) hasta que esté bien caliente, justo cuando rompa a humear, pero sin que se queme. Una vez llegado a este punto, dejar enfriar totalmente hasta que tenga de nuevo la temperatura ambiente.
En un recipiente hondo, un bol, se mezclan bien el aceite y el vino, batiendo bien hasta que se hace un líquido homogeneo.
Seguidamente, se añaden las 4 cucharadas de azúcar y se bate bien hasta que el azúcar se haya disuelto sin que se note el grano.
Después añadimos la cucharilla de anises machacados y la ralladura de la naranja, y seguimos batiendo bien hasta que se homogeneice toda la masa. Luego, añadimos el bicarbonato.
Se verán brotar algunas burbujitas, lo cual es buena señal de que el bicarbonato es activo y está haciendo su efecto. El efecto del bicarbonato ayuda a que los pisquiños suflen al freírse. Batimos todo y preparamos para mezclar con la harina.
Paso 3
Ir añadiendo la harina, poco a poco, mejor si se va tamizando (para que no se hagan grumos), mientras vamos removiendo con un tenedor, paleta, batidor, cuchara o con el utensilio que una se apañe mejor.
Seguir echando harina progresivamente a medida que vamos removiendo para evitar que se formen grumos, sin prisa pero sin pausa, hasta que llega un momento que la masa se va haciendo muy espesa y se va formando una bola.
En ese momento, lavarse bien y terminar de amasar con las manos y seguir echando harina hasta que la masa ya no se pega ni en las manos ni en las paredes del recipiente donde la estamos haciendo.
Se deja reposar la masa una hora u hora y cuarto, para que el bicarbonato haga su efecto.
Paso 4
Cogemos una porción de la masa y la extiendemos sobre la mesa, espolvoreando antes un poco de harina, para que no se pegue.
Podemos estirar la masa con las manos o con un rodillo o con una botella hasta que se quede fina, al gusto, y cortar con tijeras en triángulos o con la forma y el tamaño deseados.

Paso
5
Calentar el litro de aceite
de oliva virgen extra en una sartén honda grande en el fuego alto hasta que el
aceite esté muy caliente, justo cuando rompa a humear, pero sin que se queme.
Se van echando suavemente los triángulos de masa en la sartén dorándolos al
gusto.
***Truco: Lo mismo que en la receta de las rosquillas: Para que el aceite se mantenga siempre a la mayor temperatura posible y no se queme ni se ponga negro, meter en un lateral un medio cascarón de huevo a freír.
Cuando ya esté quemado, cambiarlo por otro.
Según van saliendo de la sartén los pisquiños, azucarar al gusto con azúcar blanquilla en caliente, pues si los dejamos fríos, luego no se adhiere el azúcar. Ya fríos, se puede echar otro baño de azúcar al gusto, si se desea, pero ya están bien impregnados. Y listos para comer.



Me gusta cocinar y leer blogs de cocina.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario.
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