Lo mismo que en la tanda anterior, aún nos quedan personas y personajes que se perdieron en el olvido, algunos reales y otros imaginarios. Hoy les rescatamos y les dedicamos un recuerdo especial.
El tío Camuñas
Era un personaje cuyo nombre se utilizaba para asustar a los críos, lo mismo que se hacía con el Hombre del Saco, la Bruja, la Madalena, el tío Carrichano, el Coco y otros similares...
En Alcabón, en algunas casas, era similar a la Madalena: se decía a los niños "Que te va a llevar el tío Camuñas" refiriéndose a un hombre que vivía dentro de los pozos y que se llevaba para dentro a los niños que se asomaban demasiado al bordillo.
Históricamente, fue un guerrillero del pueblo de Camuñas que luchó contra los franceses en la Guerra de la Independencia y que se convirtió en un hombre despiadado tras sufrir dolorosas pérdidas familiares a manos del ejército francés. La gente le temía y se hizo famosa la frase: "Que viene el tío Camuñas".
No sabemos si serían familia, pero daban mucho miedo y asustaban a niños y niñas por las noches. Eran feas, arrugadas, vestidas de negro, con un gorro grande puntiagudo y, si te asomabas por la ventana, podías ver alguna volando por el cielo encima de su escoba.
Se llevaban a los niños y niñas para cocinarlos en sus calderos grandes que removían con un cucharón de madera tan alto como ellas, y después se los comían.
En fin, esa era la versión que nos contaban los mayores para que obedeciéramos en lo que nos mandaran: ¡Que viene la Bruja Coruja!
El Quincallero
Era un hombre que venía al pueblo ocasionalmente, con un carro tirado por una mula con cajas llenas de quincalla, cosas metálicas de poco valor, como por ejemplo dedales, agujas, imperdibles y alfileres, tijeras, algún abalorio de imitación de joyas que parecían de oro y plata, entre otras muchas cosas. También traía cubos, porcelanas y jarras metálicas para lavarse, bacines (orinales) de loza o metal porcelánico, cubiertos de poco valor, candiles, lañas, también clavos y otras muchas cosas metálicas, chicas y grandes...
Fantasmas y monstruos
Solían esconderse debajo de las camas, dentro de los armarios o detrás de las cortinas y salían, para asustar a niños y niñas, por la noche, cuando todo estaba oscuro. Los había de muchas clases: grandes, chicos, feos, buenos, malos y eran muy rápidos porque, en cuanto encendías la luz o venía tu padre o tu madre, se escondían...
Cuando tu padre o tu madre se iban y apagaban la luz, volvían a salir otra vez... Hasta que te quedabas dormido. No se sabe bien qué es lo que hacían, pero daban miedo.
Calores
Fue un paisano muy querido en el pueblo. Era cordial y amistoso con todo el mundo, tanto chicos como grandes y te le podías encontrar en "tos los fregaos". Siempre dispuesto para echar una charla y tomar un "chato vino". Fue muy característica su costumbre de cambiar el género de las cosas del campo, cuando hablaba de ello. Así, decía, por ejemplo: Los judíos (refiriéndose a la legumbre judías), las garbanzas... También sacaba su genio cuando alguien le hacía de rabiar.
El tío Carracuca
No se sabe bien quién era, y si era real o imaginario, pero al pobre hombre le pasaba de todo... Y nada bueno. Su nombre se utilizaba, y se sigue utilizando, en multitud de expresiones populares todas asimiladas a desdichas y padecimientos. Muchos ejemplos podemos citar:
Pasa más hambre que Carracuca.
Eres más feo que Carracuca.
...Más tonto que Carracuca.
...Más malo que Carracuca.
...Más muerto que Carracuca.
...Más viejo que Carracuca.
Así podríamos seguir sin fin, siempre con expresiones en tono despectivo y negativo.
La Manola
Era una gitana de Fuensalida que venía al pueblo vendiendo retales. Aquí era muy querida porque estuvo viniendo muchos años, hasta finales del siglo XX - comienzos del siglo XXI. Ponía el puesto debajo de los soportales de la Plazuela.
El Abubillo
Aquí, en Alcabón, esta palabra se utiliza en varios contextos:
Como un ave feroz, para asustar a los niños pequeños y que obedezcan a las personas mayores. Sara García García recuerda que su tía Aurora le decía: "A dormir, que viene el Abubillo y te lleva". Se lo imaginaba como un pájaro grande que daba miedo, como un águila.
También se asimilaba a un pájaro inquieto, aplicándolo, por analogía, a las personas. Ejemplo: Pareces un abubillo, sin parar de acá para allá.
También como un pájaro que emite un sonido muy característico. Algunas personas, al hablar, en algunas ocasiones, parecen un abubillo. Raquel García Acevedo recuerda que su madre le llamaba para ir a comer y ella respondía: ¡Voy, voy, voy! Y su madre le decía: "Pareces un abubillo", por la similitud con el canto de este pájaro.
Lo cierto es que el abubillo, en género masculino, no existe: Existe la abubilla macho y la abubilla hembra. Es un pájaro vistoso que, efectivamente, emite un sonido propio muy característico. No es nada feroz ni agresiva, al contrario, es más bien asustadiza. Para defenderse de sus enemigos emite un olor peculiar muy desagradable.
El hombre del borriquito
Juan Carlos Gómez recuerda que era un hombre que venía de Carmena, por el camino, con un borriquito, y vendía delicias y otros dulces. Él estaba deseando que viniera porque le encantaban las delicias que vendía.
Los OVNIS
Sobre si existen o no existen los extraterrestres hay muchas y diversas opiniones, pero, aquí, en Alcabón, tenemos nuestras propias conclusiones.
Un hecho inexplicable por la luminosidad de la luz que estuvo encima de ellos y que ya no volvieron a ver al avanzar en el trayecto por la carretera de Val de Santo Domingo hacia Alcabón. Un inusitado misterio que quedó sin resolver, pero grabado en la memoria de los que lo vieron.





Y, de repente, mi memoria se ha despertado al leer sobre las "delicias" - no he vuelto a comer dulce "tan delicioso" - al menos me parecía a mi. Tengo en mi memoria su sabor, su textura y por supuesto su forma. Curiosas las sensaciones percibidas y en el olvido, después de tantos años - no sabría decir cuántos
ResponderEliminarMe alegra mucho que las delicias te hayan despertado dulces recuerdos de niñez o juventud. Muchas gracias por tu bonito comentario.
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