jueves, 22 de julio de 2021

Huevos en caldillo


 HUEVOS EN CALDILLO

Según receta de mi madre,

Isabel del Pozo Martínez, (q.e.p.d.) 

Ingredientes para 4 personas:

Uno o dos  huevos de gallina de corral por persona.

Aceite de oliva virgen extra, suficiente para freír los huevos.

Un tomate maduro hermoso.

Tres dientes de ajo.

Una cebolla mediana. 

Chorizo dulce extra o picante, al gusto. 

(5 ó 6 rodajas por persona).

Una cucharadita de postre de pimentón dulce de la Vera.

Media cucharada sopera de harina de trigo.

Sal yodada.

Agua: lo necesario para cubrir bien los huevos y el chorizo y que sobre.   

 

Elaboración:

 

Paso 1

Freír  el chorizo y dejarlo preparado aparte.

En ese mismo aceite del chorizo, freír los huevos y dejarlos aparte.

 

Paso 2

Pelar y picar bien picadito el tomate maduro, también la cebolla y los dientes de ajo y rehogarlo todo junto en el aceite en el que hemos frito el chorizo y los huevos (primero la cebolla, luego los ajos y, finalmente el tomate).

A mí me gusta hacer los trozos grandes y que se vea bien el ajo, el tomate y la cebolla, porque el ajo no me lo como y lo demás sí. Cada uno, según su gusto.

Si se ve que es mucho aceite para hacer el sofrito, retirar la cantidad de aceite que se estime oportuna. 

Añadir al sofrito el punto de sal, la media cucharada sopera de harina y la cucharadita de pimentón dulce. Remover todo bien sin dejar que se queme la harina y el pimentón y sin que se formen grumos. 

En algunas casas le añaden también un pimiento tipo ñora o una pizca de pimienta negra molida, para darle un toque de resquemor.

 

Paso 3

Cuando esté todo pochadito, al gusto, echar el agua (tres tazas medianas de desayuno) para que se haga el caldillo con el sofrito. Dejar cocer unos 5 minutos a fuego medio y, seguidamente, añadir el chorizo y los huevos. Echar más agua si hace falta para que queden bien cubiertos los huevos y el chorizo.

Ajustar el punto de sal al gusto y dejar que dé un hervor durante 10-15 minutos a fuego medio - bajo.

Y Listo para comer. 

Si te gusta mojar en la yema del huevo con el pan y comer el chorizo frito más crujiente, no lo eches a cocer con el caldillo. Una vez ya hecho, echa el caldo directamente en tu plato y ponte el huevo y el chorizo ahí mismo, sin que cuezan. A mí me gusta que se cueza todo junto, pero cada uno a su gusto.

También te recomiendo dejarte un poco de caldillo para el día siguiente. Verás que tiene un puntito más espeso y con los sabores más intensos. 

Para mi gusto, está aún más rico el día siguiente que recién hecho. Lo mismo que ocurre con otros guisos de cuchara que llevan caldo como las judías blancas, las lentejas, el cocido, las patatas escabechás...

En algunas casas, en vez de freír el huevo, lo hacían escalfado. 

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Este mismo caldillo, tan sencillo y rápido de preparar, se puede hacer para acompañar a la tortilla de patata guisada, a la palometa rebozada y otros. Se le puede echar un poco más de harina, para que espese más y esté más cremoso, siempre removiendo bien para que no se formen grumos. Probar.

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