Cuando era chica y mi madre me llevaba a la ermita de la Virgen de la Aurora, había una cosa que me hacía mucha ilusión. Cosas de críos...
¿Los angelitos de la carroza? Sí, bueno. ¿El niño? También, sí. ¿La Virgen? Claro, también. Pero, había algo que era lo que más atraía mi atención: tocar el galdarrito del guarrito de San Antón.
En fin, cosas de críos. Pero, os digo una cosa: ahora, ya de mayor, cada vez que voy a la ermita, lo sigo haciendo. Me trae buenos recuerdos de la infancia y me hace tanta ilusión como cuando era chica.
San Antón, San Antonio Abad, santo eremita, patrón de los animales, se celebra el día 17 de enero. En Alcabón era costumbre llevar a las mulas, burros y otras bestias de carga y dar tres vueltas a la ermita de la Virgen, donde está la imagen del santo, para ganar las bendiciones de San Antón y que los cuidara y protegiera. Después de las tres vueltas, se les daba a las bestias unas pastas que hacía la tía Secu.
Ese mismo día, se hacía el sorteo del guarrantón. Esta costumbre era común también en otros pueblos de nuestro entorno, como en Gerindote:
Cada año, el día de San Antón, se soltaba un guarrito chico que andaba por las calles y era alimentado por toda la gente del pueblo. Al cabo del año, el mismo día de San Antón, el guarrito ya estaba bien hermoso y se sorteaba entre todos los parroquianos. El que ganaba el guarrantón echaba otro guarrito chico para ir engordando hasta el año siguiente.
Para distinguirle, le ponían una cinta al cuello y un galdarro. También se le llevaba el porquero a pastar, junto con otros cerdos del pueblo y, cuando volvían al anochecido, cada cerdo se iba solito a su casa. Esto me parece muy curioso y divertido: que cada cerdo supiera volver solo a su casa.
La costumbre del guarrantón ya se perdió hace muchos años, quedando como vestigio de aquellas celebraciones la bendición del sacerdote a los animales el día de San Antón, ahora animales de compañía como perros y gatos.
También ha quedado, como recuerdo de aquella costumbre, una expresión muy típica, tanto en nuestro pueblo como en otros de alrededor:
To el día en la calle como el guarrantón.
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Muchas gracias a mi tío Juan y a mi tía Aurora
por relatarme la costumbre del guarrantón.
Agradecida también a mi tía Leoncia y a mi tío Florencio,
q.e.p.d. los dos, que también me contaron
esta y otras costumbres de Alcabón.

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