jueves, 6 de mayo de 2021

Francisco Robles Rodríguez

 


Francisco Robles Rodríguez

4 de octubre de 1942 - 2 de marzo de 1999.

Francisco Robles, conocido en el pueblo como Paco "Palicote", trabajó laboralmente como el cobrador de billetes de la Castro Bonel (la rápida), el autobús que hacía el trayecto desde Alcabón a Madrid (que actualmente lleva la empresa Cevesa).

Siguiendo los pasos de su padre, Flores Robles, Paco desarrolló una gran afición musical durante toda su vida. 

Estuvo aprendiendo en la escuela del Tío Jesusín durante una temporada, donde tocó el clarinete, pero él pronto se hizo autodidacta y, por su cuenta, aprendió a tocar el órgano, el acordeón, como su padre, y también la caja, instrumento que estaba tocando en la banda de cornetas y tambores, cuando la muerte le sorprendió inesperadamente. 

A Paco, siempre cordial y amistoso con todo el mundo, le gustaba llamar la atención con su Seat 124 repleto de muñecos, llaveros, cacharrillos y chuches. Era muy chiquillero y fue muy querido por todo el pueblo, en especial, por los niños, que iban tras él pidiéndole las chuches que llevaba en su coche. Cuando murió, los niños del pueblo le dedicaron una emotiva misa de despedida. 

Su labor musical más destacada fue en la banda de tambores y cornetas de Alcabón donde ejerció como maestro de los jóvenes y niños que comenzaban a tocar los tambores. El redoble de la caja de Paco era especial. Yo no he vuelto a oír a nadie que la toque como lo hacía él. Inigualable. 

María Luisa Labrado recuerda como anécdota que, cuando iban tocando en la banda y uno no marcaba bien el paso, Paco le daba con las baquetas en los tobillos, para que se corrigiera.

Actualmente, la banda de tambores y cornetas lleva su nombre, Francisco Robles, en su honor, como un homenaje permanente por su dedicación, entrega y por su talento.

Arturo Pardos Batiste, duque de Gastronia, arquitecto, artista y escritor polifacético, maestro de ceremonias de la que fuera afamada Gastroteca de Stéphane y Arturo en la Plaza de Chueca de Madrid, recuerda con mucho cariño a Paco, como amigo y como amable mensajero entre Alcabón y Madrid: les traía cada semana vejigas de cerda para elaborar uno de sus creativos platos con perdiz de Alcabón.  

No sólo hizo de mensajero para Arturo, sino también para muchos otros paisanos y paisanas del pueblo que enviaban, a través de él, cartas y paquetes a familiares y otras personas de Madrid, y desde Madrid al pueblo. 

Iban a la estación de autobuses, le buscaban a la hora de salida de La Rápida, y le daban el porte que tenía que traer, lo cual él siempre hacía muy amable y dispuesto. 

Santiago Merchán Garrido, recuerda a Paco como buen amigo y como buen jugador de mus, contándose por cientos las partidas jugadas entre Paco y su mayor rival al mus, Teodoro el Chato. 

También recuerda que era gran amante de encierros de toros y vaquillas. Le gustaba ir por las fiestas de los pueblos, como el Real de San Vicente, a los encierros y,  en más de una ocasión, se llevó un buen susto por arriesgarse.

Paco Palicote permanece en nuestro recuerdo como una de las personas más entrañables de nuestro pueblo.

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