Don Mariano Madrigal Navarro
Gerindote, 28 de septiembre de 1931
Alcabón, 25 de diciembre de 2013
Don Mariano estudió en el seminario de Arenas de San Pedro y de Toledo. Se ordenó sacerdote el 24 de septiembre de 1960, oficiando su primera misa en Gerindote el 1 de octubre de 1960.
Su primer destino fue en un pequeño pueblecito de Albacete, Cañada de Provencio, un lugar recóndito en aquellas tierras donde sólo se podía llegar andando o en carreta. Sus siguientes destinos fueron Riópar y Villarrobledo, también en la provincia de Albacete.
Gracias a la intervención de Don Victorio Garrido Moset, sacerdote alcabonero, consiguió volver a la provincia de Toledo donde ya permaneció hasta el final de su servicio sacerdotal y hasta el final de su vida.
Fue coadjutor en Santiago el Mayor de Toledo junto con Don Victorio y en la Puebla de Montalbán con Don Pío. El 28 de agosto de 1964, tomó posesión como párroco de Alcabón, donde permaneció hasta 1987. Dicho año tomó posesión como párroco de la Torre de Esteban Hambrán donde permaneció ejerciendo hasta que se jubiló a los 75 años. También fue Arcipreste de la comarca hasta que finalizó su servicio sacerdotal.
Ya jubilado siguió colaborando en las parroquias de su residencia. Falleció inesperadamente el 25 de diciembre de 2013 en la iglesia de Alcabón a los 82 años. Se celebraron sus exequias presididas por el Sr. Arzobispo al día siguiente. Recibió cristiana sepultura el 26 de diciembre de 2013 en Gerindote, su pueblo natal, donde descansa en paz junto a sus padres.
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Carmen Madrigal, hermana de Don Mariano, recuerda cuando vinieron al pueblo. Desde su llegada en agosto de 1964 se preocupó de mantener, cuidar y mejorar el culto y el patrimonio de la iglesia en lo que estuviera en su mano, si bien la época que le tocó vivir aquí fueron tiempos difíciles en los que no había mucho dinero y era complicado pedir donativos y conseguir fondos para hacer mejoras.
Pero sí que eran tiempos de ayuda vecinal, de solidaridad, de compartir, de las casas con las puertas abiertas, de mucha colaboración y participación en las cosas del pueblo, en las cosas de la iglesia, en las hermandades, cada uno aportando lo que buenamente podía: su tiempo, sus manos, un tapete para el altar... Años 60, años 70, años 80...
Estando ya de cura, fue Don Mariano a Toledo a ver a Don Ángel Moreno Nieto, el precursor del oratorio y del culto a Petra Corral, y vio la impresionante colección de arte sacro que tenía, donde figuraban las imágenes de San Pedro y San Pablo que hoy tenemos en el altar mayor.
Don Mariano, viendo que esas figuras casaban perfectamente con las dos hornacinas del altar, le pidió a Don Ángel que las donara para la iglesia, a lo que éste se negó, en un principio. La perseverante insistencia de Don Mariano al final venció y Don Ángel le entregó las imágenes, señalando que se las regalaba a él, a Don Mariano, siendo él, Don Mariano, quien las donó posteriormente a la iglesia.
Así, San Pedro y San Pablo se hallan aquí, tal y como hoy los vemos en el altar mayor, gracias a Don Mariano. Vinieron a sustituir a las figuras del Corazón de Jesús y Corazón de María que pasaron a la capilla de Fátima y que, actualmente, están sobre columnas en cada una de las esquinas del altar mayor.
Don Mariano, dentro de las posibilidades de la parroquia, fue ahorrando poco a poco, con los donativos, con lo que se recogía del cestillo y de los cepillos de las velas, con lo que le pagaban de las misas, también, en alguna ocasión, con la venta de alguna tanda de palomas...
Gracias a ello pudo hacer frente a algunos arreglos y reparaciones necesarias, como las puertas de forja de la capilla de Fátima y la restauración inicial de la torre de la iglesia que, además de estar muy deteriorada, quedó muy dañada por un rayo que cayó en una tormenta.







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