miércoles, 26 de mayo de 2021

Don Mariano Madrigal Navarro

 

Don Mariano Madrigal Navarro

Gerindote, 28 de septiembre de 1931

Alcabón, 25 de diciembre de 2013

Don Mariano estudió en el seminario de Arenas de San Pedro y de Toledo. Se ordenó sacerdote el 24 de septiembre de 1960, oficiando su primera misa en Gerindote el 1 de octubre de 1960. 

Su primer destino fue en un pequeño pueblecito de Albacete, Cañada de Provencio, un lugar recóndito en aquellas tierras donde sólo se podía llegar andando o en carreta. Sus siguientes destinos fueron Riópar y Villarrobledo, también en la provincia de Albacete. 

Gracias a la intervención de Don Victorio Garrido Moset, sacerdote alcabonero, consiguió volver a la provincia de Toledo donde ya permaneció hasta el final de su servicio sacerdotal y hasta el final de su vida. 

Fue coadjutor en Santiago el Mayor de Toledo junto con Don Victorio y en la Puebla de Montalbán con Don Pío. El 28 de agosto de 1964, tomó posesión como párroco de Alcabón, donde permaneció hasta 1987. Dicho año tomó posesión como párroco de la Torre de Esteban Hambrán donde permaneció ejerciendo hasta que se jubiló a los 75 años. También fue Arcipreste de la comarca hasta que finalizó su servicio sacerdotal.

Ya jubilado siguió colaborando en las parroquias de su residencia. Falleció inesperadamente el 25 de diciembre de 2013 en la iglesia de Alcabón a los 82 años. Se celebraron sus exequias presididas por el Sr. Arzobispo al día siguiente. Recibió cristiana sepultura el 26 de diciembre de 2013 en Gerindote, su pueblo natal, donde descansa en paz junto a sus padres.


Don Mariano con algunos monaguillos   

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Carmen Madrigal, hermana de Don Mariano, recuerda cuando vinieron al pueblo. Desde su llegada en agosto de 1964 se preocupó de mantener, cuidar y mejorar el culto y el patrimonio de la iglesia en lo que estuviera en su mano, si bien la época que le tocó vivir aquí fueron tiempos difíciles en los que no había mucho dinero y era complicado pedir donativos y conseguir fondos para hacer mejoras.

Pero sí que eran tiempos de ayuda vecinal, de solidaridad, de compartir, de las casas con las puertas abiertas, de mucha colaboración y participación en las cosas del pueblo, en las cosas de la iglesia, en las hermandades, cada uno aportando lo que buenamente podía: su tiempo, sus manos, un tapete para el altar...  Años 60, años 70, años 80... 


Procesión: Don Mariano acompañado por dos monaguillos

Estando ya de cura, fue Don Mariano a Toledo a ver a Don Ángel Moreno Nieto, el precursor del oratorio y del culto a Petra Corral, y vio la impresionante colección de arte sacro que tenía, donde figuraban las imágenes de San Pedro y San Pablo que hoy tenemos en el altar mayor. 

Don Mariano, viendo que esas figuras casaban perfectamente con las dos hornacinas del altar, le pidió a Don Ángel que las donara para la iglesia, a lo que éste se negó, en un principio. La perseverante insistencia de Don Mariano al final venció y Don Ángel le entregó las imágenes, señalando que se las regalaba a él, a Don Mariano, siendo él, Don Mariano, quien las donó posteriormente a la iglesia.

Así, San Pedro y San Pablo se hallan aquí, tal y como hoy los vemos en el altar mayor, gracias a Don Mariano. Vinieron a sustituir a las figuras del Corazón de Jesús y Corazón de María que pasaron a la capilla de Fátima y que, actualmente, están sobre columnas en cada una de las esquinas del altar mayor.


Resulta que a la figura de San Pablo le faltaba la mano con la espada y, tras una ardua búsqueda, logró encontrarla en un  anticuario del Rastro de Madrid. Por otro lado, las llaves que la figura de San Pedro lleva en la mano, fueron donadas por Elena, la Gallega, la mujer de Juan Luís.

Don Mariano, dentro de las posibilidades de la parroquia, fue ahorrando poco a poco, con los donativos, con lo que se recogía del cestillo y de los cepillos de las velas, con lo que le pagaban de las misas, también, en alguna ocasión, con la venta de alguna tanda de palomas... 

Gracias a ello pudo hacer frente a algunos arreglos y reparaciones necesarias, como las puertas de forja de la capilla de Fátima y la restauración inicial de la torre de la iglesia que, además de estar muy deteriorada, quedó muy dañada por un rayo que cayó en una tormenta. 


Procesión del Cristo de la Fe

Cuando robaron en la iglesia, se llevaron, entre otros bienes de valor, el cáliz de la primera misa de Don Mariano, quedando él muy apenado por este hecho. Al poco tiempo de este suceso, un sacerdote sevillano, ya jubilado, contactó con Don Mariano y le dijo que, enterado del robo y de la pérdida sufrida, le mandaba su cáliz de primera misa, pues él ya no lo necesitaba y ya había cumplido con su misión. 


Don Mariano y su hermana Carmen delante de la Casa Cural

Fue precisamente cuando se iniciaron las obras de restauración del templo cuando Don Mariano fue destinado a la Torre de Esteban Hambrán, en el año 1987. Ya se habían pedido los primeros presupuestos para hacer frente a las primeras obras de restauración, quedando ya todo el desarrollo a cargo de la comisión de obras y del nuevo sacerdote que vino en su lugar, que fue el padre Mariano Chico.

Aprovechando la estructura de forja del púlpito que estaba en la esquina derecha del crucero de la iglesia, el padre de Don Mariano hizo el  ambón y las letras de "Palabra de Dios" que estuvo durante muchos años en la parte derecha del altar mayor. 

Don Mariano era sobrio y sereno en sus sermones, pero, en la Semana Santa, en la procesión de las Caídas, en la primera caída, la de los encuentros, en las  Cuatro Calles, transmitía vivamente su emoción al relatar el encuentro entre Jesús y la Virgen.  

Recuerdo que instaló un altavoz en el campanario y, además de hacer los tres toques de campanadas para llamar a misa, también ponía la música por el altavoz, lo cual animaba mucho a la asistencia. 

También recuerdo que, el día de miércoles de ceniza, al comenzar la cuaresma, ponía unos grandes telones morados que tapaban todo el altar mayor, hasta el día de la Pascua de Resurrección. 

Santiago Merchán Garrido recuerda a Don Mariano como buen sacerdote y mejor amigo. Fue monaguillo y seminarista con él y fue él quien le casó. Santiago recuerda con cariño que, estando ya de cura en la Torre de Esteban Hambrán, Don Mariano iba a felicitarle todos los años por su cumpleaños estando él director de la Caja de Ahorros en Fuensalida.

María Dolores Rico López recuerda con cariño que Don Mariano salía a regañarles cuando la cuadrilla de jóvenes se sentaba, formando escandalera, en los escalones del salón parroquial. 


Don Mariano acompañado de su familia

Fueron 23 años de su vida dedicados al servicio de Alcabón como sacerdote. Cumplió sus bodas de oro sacerdotales en el año 2010, ya estando jubilado, pero aún colaborando en las parroquias en las que tantos años estuvo al servicio de Dios y de los feligreses: la Torre de Estaban Hambrán y Alcabón.

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Muchas gracias a Carmen Madrigal y a su marido, 
José García, por relatarme los hechos de Don Mariano y
cederme las fotografías que acompañan este recuerdo.

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