Hoy comenzamos una nueva sección: Canciones y juegos de la infancia. Algunas las veremos cantadas en vídeo, otras, quedarán registradas por sus letras, para que no se pierdan en el olvido.
Esta recopilación fue comenzada por Sagrario Gil Hernández, la primera bibliotecaria de Alcabón, que fue guardando durante sus años de trabajo en la biblioteca muchas de las canciones que aquí se van a recopilar, principalmente, las canciones populares de juegos de muchachas.
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Hoy, Canciones tradicionales y juegos
para bebés y niños pequeños.
Ea, ea, ea, el hijo de la Tía Andrea
Cantinela que se dice mientras se mece a un
niño pequeño en brazos o en la cuna para que se calme si está llorando o para
que se duerma.
¡Ea, ea, ea!
El hijo de la tía Andrea,
que tiene cuatro patas,
y ninguna se menea.
Tarrantán, que los higos son verdes
Se canta dando cachetitos en la espalda o en el culete al niño o niña con la cabeza apoyada sobre el regazo de la madre, mientras se canta:
Tarrantán, que los higos son verdes,
Tarrantán, que ya madurarán,
Tarrántán, tarrantán.
La aceitera, la vinagrera,
ras con ras,
amagar sin reír,
dar sin hablar,
un pellizquito en el culo
y a echar a volar.
A continuación la madre da una orden en el oído al niño o niña, como por ejemplo, dar un beso a fulanita, o dar un pellizquito a menganito, y el niño o niña lo tenía que cumplir.
Muchas gracias a Raquel García Acevedo por su aportación.
Este pide
pan
Se va cogiendo cada dedito de la mano del niño o niña según se va recitando la poesía y, al final, se le hacen cosquillitas en la palma de la mano.
Este pide pan,
éste dice que no lo hay,
éste dice: ¿qué haremos?
éste dice: lo robaremos.
No, no, que nos matarán.
¡Garañán, garañán, garañán!
La galapita, la galapera
Se canta girando la muñeca y la mano de izquierda a derecha al son de la canción para que el niño o niña imite el movimiento.
La galapita, la galapera,
no puede andar
de la tripita que lleva, lleva, lleva.
Palmas, palmitas
Se cantaba dando palmas al compás de la canción para que el niño o niña imitara el movimiento y aprendiera a dar las palmas.
Palmas, palmitas, higos y castañitas,
Turrón y mazapán,
Qué buenos están, tan, tan.
Era un
caballito que iba al paso
Se sentaba al niño o niña en la pierna de la persona que se lo cantaba, justo sobre el empeine del pie y sujetándole de las manitas, como si fuera montado a caballito. Se comenzaba cantando con un movimiento lento arriba y abajo y acelerando el ritmo a medida que se decía cada frase.
Era un caballito que iba al paso, al paso, al paso.
Era un caballito que iba al trote, al trote, al
trote.
Era un caballito que iba al galope, al galope,
al galope.
Un
pajarito sin cola
Señalando hacia el cielo con el dedo se le decía al niño o niña:
Mira un pajarito sin cola.
Y cuando miraba hacia arriba, se le hacían cosquillitas en el cuello, diciéndole:
¡Mamola, mamola, mamola!
Duérmete, niño
Se cantaba meciendo al niño o niña para que se durmiera.
Duérmete, niño, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá.
Saca la lengua
Este juego se hacía para enseñar a los niños y
niñas que no sacaran la lengua:
Saca la lengua.
Y cuando el niño o niña sacaba la lengua, se
le decía:
¡Perros y gatos se cagan en ella!
Cuatro esquinitas tiene mi cama
Oración breve que se recitaba al irse a dormir:
Cuatro esquinitas tiene mi cama,
cuatro angelitos que me acompañan:
Juan, Pedro, Lucas, Mateo
y nuestro Señor Jesucristo
que está en el medio.
Muchas gracias a Gema García - Arcicollar Gil por enviarme la versión extendida de Las cuatro esquinitas, que transcribo a continuación:
Cuatro esquinitas tiene mi cama,
cuatro angelitos que la acompañan:
Juan, Lucas, Pedro y Mateo,
la Virgen y Dios en el medio.
Me presigno con los clavos,
y me abrazo con la cruz,
para que nunca me falte
el nombre dulcísimo de Jesús.
Al echarme en esta cama,
me echaré en la sepultura
para entregar el alma a Dios
y que disponga como suya.
Duerme, reposa,
no te dé miedo de ninguna cosa.
Por la puerta de la calle
entran Jesús y su madre,
y por la del corral,
la Santísima Trinidad.
Por la ventana, Santa Ana,
y en mi aposento
el Santísimo Sacramento.
Entre quien tenga que entrar,
salga quien tenga que salir,
que yo me voy,
con Jesús y su madre, a dormir.
Muchas gracias a Raquel García Acevedo por enviarme la versión de Las cuatro esquinitas que tenía guardada su madre, Priscila Acevedo Gutiérrez, q.e.p.d., en la recopilación que escribió a mano, en sus últimos años, de oraciones, refranes y dichos de Alcabón, que recogió por tradición oral de su abuela Ulpiana.
Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
que le acompaña,
Lucas y Marcos,
Juan y Mateo,
Cristo y
en el medio.
Hacen un altar,
con Dios y
me voy acostar.
Jesusito de mi vida
Otra oración breve que se recitaba antes de dormir:
Jesusito de mi vida,
eres niño como yo,
por eso te quiero tanto
que te doy mi corazón.
Tómalo, tuyo es, mío no.
A la sillita la reina
Se cantaba mientras se mecía al niño o niña que
era cogido entre dos personas: se agarraban de las manos cruzadas y encima se
sentaba el niño o niña agarrándose al cuello de las dos personas mientras le
balanceaban cantándole y diciendo tantos números como veces querían balancear
al niño:
A la sillita la reina,
que nunca se peina,
un día se peinó,
¿Cuántos pelos se arrancó?
Uno, dos, tres, cuatro…
¿Cuánto
me quieres?
Se le preguntaba al niño o niña:
¿Cuánto me quieres?
Y se le decía, seguidamente, para que aprendiera esta respuesta graciosa:
Mil y pico y el rabo del borrico.
Pinto, pinto, gorgorito
Todos los niños y niñas que participan ponen
las manos sobre la mesa con las palmas hacia abajo. La persona o el niño o niña
que hace de madre, va pellizcando el reverso de las manos de los niños mientras
va recitando la retahíla.
Pinto, pinto, gorgorito,
Saca la mano del veinticinco.
En qué corral, en qué
calleja,
Esconde la mano que viene la vieja.
Tírate niño de las orejas.
La última mano pellizcada en cada ronda tiene que esconderse cuando la frase del final es “Esconde la mano que viene la vieja”, o tiene que darse un tirón de orejas cuando la frase del final es “Tírate niño de las orejas”.
Cura, cura, sana, sana
Cuando un niño o niña se hacía una herida o se hacía daño, ya fuera por una caída, por pillarse un dedo, o por cualquier circunstancia, se le hacían caricias en la zona afectada, recitando esta breve retahíla para consolarle:
Cura, cura, sana, sana,
si no se te cura hoy,
se curará mañana.
Cu - cú, tras - tras
Se trata de un juego para los más pequeñines:
Tapándose con una tela, o con la mano, o escondiéndose detrás de una puerta, la madre o la persona que hace el juego dice Cu - cú, y destapándose o apareciendo de repente, dice tras - tras.
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El próximo viernes más juegos y canciones de la infancia


Me encanta ..
ResponderEliminarLa canciòn de Tarrantán..mi madre me la cantaba como un juego: me colocaba entre su regazo y me daba golpecitos en el culete.
Era más larga..Tarrantán tarrantán.."La aceitera, la vinagrera.ras con ras , amagar sin reir, dar sin hablar , un pellizquito en el culo y a echar a volar" me deaba una orden en el oido" besar alguien ...y tenìa que hacerlo.
La canción poesia de
Hola, no sé quién eres, pero tienes toda la razón. La canción de amagar y no dar, con la letra que tú indicas, yo la tengo registrada como si fuera otra canción distinta, pero, como tú bien dices, es la continuación de Tarrantán, que los higos son verdes. A continuación la corrijo. Muchas gracias por tu valiosa aportación. Si quieres hacer alguna otra indicación, no dudes en decírmelo. Muchas gracias. Un cordial saludo.
EliminarHola !!Soy Raquel (hija de Longinos y Priscila)
Eliminar¡Raquel, qué bien! Muchas gracias por tu ayuda corrigiéndome este error en la canción de Tarrantán. Te lo agradezco mucho. Te mando un afectuoso saludo.
EliminarMe encanta recordar estas viejas canciones, porqué yo ahora se las canto a mis nietas
ResponderEliminar¡Qué bien que las abuelas sigáis cantando estas canciones a los nietos!
EliminarQue recuerdos más bonitos. Yo sé las he cantado a mi hija y espero cantarselas a mis nietos. Gracias Gema por todas esas canciones, palabras , etc.
ResponderEliminarHola soy Aurora hija de Severina y Teórico.
ResponderEliminarHola. Soy Aurora hija de Severina y Teofilo
ResponderEliminarAurora, muchas gracias por tu comentario. Qué alegría que sigas conservando estas canciones cantándoselas a tu hija y a tus nietos. ¡Un abrazo!
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