Personas destacadas de Alcabón
En esta sección vamos a recordar a paisanos y paisanas de nuestro pueblo que fueron relevantes en su día, ya fuera por su aportación en la vida de Alcabón o por otras actividades destacables.
También recordaremos a personas que, aún no siendo nacidos o nacidas en el pueblo, por haber vivido aquí o por su especial arraigo, merecen también un lugar en nuestro recuerdo.
Y para mí muy gratificante también presentar a personas que son destacables en la actualidad, en vida, por los mismos hechos: por ser o haber sido relevantes en la vida del pueblo o por haber destacado en cualquier área, siendo alcaboneros y alcaboneras, o descendientes de nacidos aquí, o unidos al pueblo por una especial relación de arraigo, ya sea por residir aquí o por su vinculación con el pueblo.
Hoy, para comenzar la sección de personas destacadas de Alcabón, tengo el honor de recordar con mucho cariño y admiración a Miguel Santos Nuero.
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29 de septiembre de 1946 - 12 de septiembre de 1992
María Isabel del Cerro López, viuda de Miguel Santos Nuero, me cuenta, emocionada, que Miguel estudió tarde. En sus primeros años de juventud, se fue a Madrid, donde estuvo trabajando en una tienda hasta que falleció su hermano Jesús. Fue entonces cuando volvió al pueblo y comenzó a estudiar bachiller. Iba en bicicleta al instituto de Torrijos, junto con otros jóvenes del pueblo que también estudiaron en aquellos años, década de los 60.
Fue también en sus años de juventud, cuando comenzó a destacar en puestos de responsabilidad, pues fue nombrado Jefe de la O.J.E. y se dedicó de manera especial a dinamizar la vida cultural y juvenil del pueblo organizando, junto con otros jóvenes de aquella época, las actividades del Hogar juvenil durante los años 60 y 70.
La OJE y el Hogar Juvenil, durante más de dos décadas fueron, para todos los jóvenes del pueblo, el centro de actividades y cultura donde poder disfrutar del ocio y tiempo libre. Se organizaban campamentos de verano, lo que supuso para muchos la oportunidad de salir del pueblo a conocer nuevos lugares y vivir nuevas experiencias.
El Hogar juvenil, que estaba en la zona del Ayuntamiento que actualmente es la consulta del médico y la entrada principal del edificio, era el centro de reunión de los jóvenes, donde acudían en su tiempo libre para charlar, jugar a juegos de mesa (ajedrez, damas, cartas, parchis...), al ping pong, a leer, pues también había un apartado de libros, y otros juegos.
Se realizaban competiciones y campeonatos deportivos: carreras, tiro al blanco, tiro al plato, juegos populares en las fiestas, bicicleta, cintas, el pañuelo, campeonatos de fútbol, ajedrez... Hasta finales de los años 70 que el Hogar dejó de utilizarse para los jóvenes y se destinó a otros usos. También se utilizó, posteriormente, durante algunos años, para los mayores. Y, en las fiestas, para hacer la tómbola.
Coincidiendo también con sus años de estudiante y de dedicación al Hogar juvenil, Miguel trabajaba ayudando en el Bar de su cuñado, Isidro Rodríguez, y de su hermana Natividad Santos, el Bar Plaza, para ganarse un dinerillo extra.
Fue también en esos años cuando Miguel organizó los bailes del domingo en el Salón de Isidro. Se encargaba de comprar los discos, preparar los altavoces y el tocadiscos y poner los discos cada domingo en el baile. María Isabel recuerda que ella también le ayudaba en este cometido y que fue una de las actividades de diversión más celebradas; incluso venían personas de otros pueblos. De aquellos bailes salieron varias parejas que hoy son matrimonios muy bien consolidados.
Miguel y María Isabel se casaron el 2 de octubre de 1976, recién terminados los estudios de Magisterio. Sus primeros destinos como maestro fueron en diferentes pueblos como Cedillo del Condado y Yuncler y, aunque estuvo a punto de ser destinado a Barcelona, logró ganar por concurso una plaza en Humanes de Madrid, donde vivió durante seis años, junto con su mujer, que pidió excedencia de su trabajo de auxiliar de enfermería en Toledo.
En Humanes Miguel ejerció como Director del único colegio que había en el pueblo por aquella época y logró, gracias a sus esfuerzos y peticiones en el Ministerio de Educación, que se abrieran otros dos colegios a medida que la población fue creciendo. En Humanes vivieron junto con sus dos hijos: José Agustín y Rebeca. Jorge, su tercer hijo, nació allí.
Posteriormente, volvió a Toledo como maestro, en concreto a Gerindote, donde también fue elegido Director del colegio público, pues, como dice María Isabel, Miguel estaba muy entregado a su trabajo y a sus responsabilidades, y sabía tener muy buena mano izquierda en el trato con los padres, con los profesores y con los alumnos. Allí estuvo ejerciendo hasta sus últimos años.
En los años ochenta, Miguel fue un activo colaborador en la parroquia de Alcabón, tanto en el Coro Parroquial, que en aquellos años contaba con guitarras y estaba formado, sobre todo, por jóvenes, como también siendo uno de los representantes del pueblo en la Comisión de Obras de la Iglesia que se comenzó estando Don Mariano de sacerdote.
Fue la obra de restauración de mayor envergadura de nuestra iglesia y, aunque contó con algunas subvenciones públicas, se puede decir que fue gracias a los donativos y las ayudas de todos los alcaboneros y todas las alcaboneras, a todo el pueblo, tanto los que vivimos aquí como los que viven fuera, que se pudo realizar esta gran obra de restauración integral del templo.
Aquellas grandes obras de la estructura del edificio quedaron bien pagadas por todo el pueblo ya entrado el siglo XXI. Posteriormente, ya fallecido Miguel, se emprendió la restauración del interior del templo, habiéndose terminado de pagar toda la deuda completa a primeros del año 2021, según ha confirmado el padre Rafael. Se restauró el suelo, pintura, elementos decorativos, altar, cuadros y marcos, etc.., hasta llegar al reciente cambio de los bancos, que ha sido la última reforma de la iglesia.
Todo ello ha sido posible gracias a la dedicación de personas como Miguel Santos, que se entregó en sus últimos años de vida a llevar a buen término la gestión de las obras de la iglesia, dedicándole muchos desvelos e, incluso, como cuenta María Isabel, subiéndose a la cubierta del tejado de la iglesia a quitar el palomino con sus propias manos, junto con su hijo José Agustín, en aquel entonces un niño, para adelantar con las obras y ahorrar dinero.
También se encargó de rehacer las primeras obras para reforzar la torre grande y la cubierta exterior e interior del tejado: se consiguieron eliminar todas las goteras y toda la estructura quedó muy bien reforzada para la posteridad.
Miguel Santos, además, fue secretario y presidente de la Hermandad del Nazareno coincidiendo con los comienzos de la banda de cornetas y tambores. Siendo él presidente, se dieron las primeras ayudas para hacer los trajes de capuchones, para comprar y arreglar tambores y cornetas y para pagar la tradicional comida de la banda, sin hacer la distinción de hombres y mujeres, que había sido aceptada hasta entonces.
Actualmente, ya son todas las hermandades de Semana Santa las que colaboran para ayudar al sostenimiento de los gastos. Por otro lado, la banda de Cornetas y Tambores Francisco Robles se constituyó en Asociación Cultural independiente. Actualmente, el hijo menor de Miguel Santos, Jorge Santos del Cerro, es el Secretario de la banda Francisco Robles.
Otro de los cometidos de Miguel Santos en la vida parroquial fue en la Semana Santa: él era el encargado de acompañar, en Las Caídas, al cura o al predicador a cada uno de los tres balcones correspondientes con las tres caídas donde se dan los tres sermones: El balcón de las Cuatro Calles, en casa de la familia Maroto Díaz, el balcón de la Plaza, en el Ayuntamiento, y el balcón de la Plazuela, en la misma casa de Miguel Santos.
Desde que falleció Miguel, es su mujer, María Isabel del Cerro, quien se encarga del acompañamiento del predicador, de procurar el acceso a los balcones y de los medios técnicos (micro, altavoz, etc) y, según indica María Isabel, será su hija Rebeca quien continúe este cometido cuando ella no pueda.
Miguel también es recordado por su afición a los villancicos tradicionales de Alcabón, siendo siempre una de sus costumbres cantar el villancico de la Mora el día de Nochebuena.
En los últimos años 80, fue elegido y nombrado juez de paz de Alcabón, puesto que ejerció hasta que falleció en 1992.
Miguel Santos Nuero siempre será recordado con mucho cariño como un ejemplo de buena persona y de buen ciudadano, de responsabilidad y de buen hacer en todos los ámbitos de su vida, tanto a nivel familiar, como a nivel profesional y en el pueblo de Alcabón.

orgulloso de que en alcabon haya eixtiese alguien como miguel descanse en paz
ResponderEliminarHa sido una persona fundamental en nuestro pueblo.
EliminarMuchas gracias por tu comentario.
Gracias por recordar a MIGUEL.
ResponderEliminarRecuerdo las tardes , noches en el baile..Miguel y sus discos
Subidos en el escenario Marìa Isabel y Miguel.a veces ponian un disco con varias canciones seguidas (Adamo.Los indios Tabajara..
y ellos se bajaban a bailar con los demás.
Qué bonito recuerdo. Muchas gracias por compartirlo.
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